
Parece entonces que no valen la pena los esfuerzos de la Gestión Ambiental y la Eco-eficiencia para lograr producir con menor cantidad de materia prima y con menor impacto al medio ambiente. Aunque estos esfuerzos medidos de manera parcial representan una reducción en los costos y el aumento de la productividad sólo se encaminarían a una desmaterialización sostenible si se desligan de una manera radical de la producción.
Las estrategias de reducción de la contaminación, producción más limpia y en general de Gestión Ambiental han sido apoyadas siempre en el concepto de aumentar la productividad y la eficiencia empresarial generando empresas mas competitivas, pero, en términos de recursos planetarios y a largo plazo no cambian la tendencia a consumir todos los recursos hasta su agotamiento, para abastecer nuestro sistema productivo. La Gestión Ambiental entendida así hace esta tendencia simplemente más lenta.
Esto es lo que se conoce como PROBLEMAS DE LA DESMATERIALIZACION DE LA ECONOMIA
La Sostenibilidad Social es otro de los cuestionamientos a este tipo de estrategias, ya que la reducción en los flujos de materia y energía supone de alguna forma la reducción de la producción y esto significaría reducción en fuentes de empleo. En el mundo de los negocios supone una alta capacidad de innovación y que estratégicamente hay ciertos sectores que no se pueden desmaterializar con la misma intensidad de otros, para no causar un problema social inmediato en aras de la sostenibilidad a largo plazo. Además, se plantean problemas entre las naciones productoras de materias primas y energía donde una estrategia de desmaterialización en naciones industrializadas busca reducir, por ejemplo, dependencia de las políticas de los países productores de petróleo.
LA FALACIA DE LA DESMATERIALIZACIÓN PARCIAL
La desmaterialización de la producción es una realidad. Ciertos productos, como los computadores personales, teléfonos celulares y en general los artículos producidos por la industria electrónica se han vuelto más ligeros y pequeños, en un proceso que consume cada vez menos materia y energía para la producción y distribución unitaria de cada artículo. Este es un proceso donde se aumenta la productividad y se basa en la capacidad de innovación de los productores. Si embargo este aparente progreso de la ciencia y del sistema productivo parece no tener efectos a largo plazo en la sostenibilidad de la economía ya sea local o planetaria.
Un factor crítico para alcanzar el consumo sustentable sigue siendo el establecimiento de una alternativa aceptable para el actual modelo de consumo que debería llevar una mejor calidad de vida a toda, o al menos a la mayoría de la población. El nuevo modelo debería permitir, por ejemplo, más tiempo para la vida en familia y en comunidad, más participación en eventos culturales y más tiempo para prácticas religiosas y espirituales.
Muchos autores han propuesto diferentes modelos o paradigmas para cambiar los patrones actuales de consumo y producción y alcanzar un futuro más sustentable.
*Uno de estos paradigmas se enfoca en la desmaterialización y los cambios en estrategias corporativas que pueden llamarse “venta de desempeño en lugar de bienes”.
*Un segundo paradigma se enfoca en la necesidad de aplicar un nuevo modelo industrial que valore las ganancias sociales y ambientales tanto o más que las ganancias económicas. Este modelo industrial debería tener las siguientes características:
- No introduce materiales peligrosos en el aire, el agua y la tierra.
- Mide la prosperidad por la cantidad de capital natural que puede aprovecharse de manera productiva.
- Mide la productividad por el número de personas que tienen un buen empleo.
- Mide el progreso por el número de edificios industriales que no tienen chimeneas ni otro medio de contaminación del ambiente.
- No produce nada que requiera la vigilancia de las futuras generaciones.
- Celebra la abundancia de la diversidad biológica y cultural, además de la energía solar. (Mc Donough y Braungart 2001)
*El tercer modelo se diseñó con la idea de combatir los problemas principales del consumo insostenible.
El último modelo se llama eco-producción y se enfoca hacia una planeación y manejo comunitario y participativo de los recursos naturales buscando la maximización de los beneficios para la mayoría y dentro de una perspectiva cultural local. El eco-producción se orienta hacia un desarrollo rural, local y comunitario que valoriza la diversidad cultural.
Las estrategias de reducción de la contaminación, producción más limpia y en general de Gestión Ambiental han sido apoyadas siempre en el concepto de aumentar la productividad y la eficiencia empresarial generando empresas mas competitivas, pero, en términos de recursos planetarios y a largo plazo no cambian la tendencia a consumir todos los recursos hasta su agotamiento, para abastecer nuestro sistema productivo. La Gestión Ambiental entendida así hace esta tendencia simplemente más lenta.
Esto es lo que se conoce como PROBLEMAS DE LA DESMATERIALIZACION DE LA ECONOMIA
La Sostenibilidad Social es otro de los cuestionamientos a este tipo de estrategias, ya que la reducción en los flujos de materia y energía supone de alguna forma la reducción de la producción y esto significaría reducción en fuentes de empleo. En el mundo de los negocios supone una alta capacidad de innovación y que estratégicamente hay ciertos sectores que no se pueden desmaterializar con la misma intensidad de otros, para no causar un problema social inmediato en aras de la sostenibilidad a largo plazo. Además, se plantean problemas entre las naciones productoras de materias primas y energía donde una estrategia de desmaterialización en naciones industrializadas busca reducir, por ejemplo, dependencia de las políticas de los países productores de petróleo.
LA FALACIA DE LA DESMATERIALIZACIÓN PARCIAL
La desmaterialización de la producción es una realidad. Ciertos productos, como los computadores personales, teléfonos celulares y en general los artículos producidos por la industria electrónica se han vuelto más ligeros y pequeños, en un proceso que consume cada vez menos materia y energía para la producción y distribución unitaria de cada artículo. Este es un proceso donde se aumenta la productividad y se basa en la capacidad de innovación de los productores. Si embargo este aparente progreso de la ciencia y del sistema productivo parece no tener efectos a largo plazo en la sostenibilidad de la economía ya sea local o planetaria.
Un factor crítico para alcanzar el consumo sustentable sigue siendo el establecimiento de una alternativa aceptable para el actual modelo de consumo que debería llevar una mejor calidad de vida a toda, o al menos a la mayoría de la población. El nuevo modelo debería permitir, por ejemplo, más tiempo para la vida en familia y en comunidad, más participación en eventos culturales y más tiempo para prácticas religiosas y espirituales.
Muchos autores han propuesto diferentes modelos o paradigmas para cambiar los patrones actuales de consumo y producción y alcanzar un futuro más sustentable.
*Uno de estos paradigmas se enfoca en la desmaterialización y los cambios en estrategias corporativas que pueden llamarse “venta de desempeño en lugar de bienes”.
*Un segundo paradigma se enfoca en la necesidad de aplicar un nuevo modelo industrial que valore las ganancias sociales y ambientales tanto o más que las ganancias económicas. Este modelo industrial debería tener las siguientes características:
- No introduce materiales peligrosos en el aire, el agua y la tierra.
- Mide la prosperidad por la cantidad de capital natural que puede aprovecharse de manera productiva.
- Mide la productividad por el número de personas que tienen un buen empleo.
- Mide el progreso por el número de edificios industriales que no tienen chimeneas ni otro medio de contaminación del ambiente.
- No produce nada que requiera la vigilancia de las futuras generaciones.
- Celebra la abundancia de la diversidad biológica y cultural, además de la energía solar. (Mc Donough y Braungart 2001)
*El tercer modelo se diseñó con la idea de combatir los problemas principales del consumo insostenible.
El último modelo se llama eco-producción y se enfoca hacia una planeación y manejo comunitario y participativo de los recursos naturales buscando la maximización de los beneficios para la mayoría y dentro de una perspectiva cultural local. El eco-producción se orienta hacia un desarrollo rural, local y comunitario que valoriza la diversidad cultural.
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